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CONTRATOS FAMILIARES: CÓDIGOS QUE TE IMPIDEN SER LO QUE ERES

familias-e1442122623813Los contratos familiares son una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de todo tipo de inhibiciones que nos paralizan. Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia. Más aún, como en el caso del nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se “sellan” en la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. 

Cuenta Marianne Costa que en un momento de su vida escribió en un papel de pergamino: “soy una fracasada”. Después lo firmó con una gota de su sangre y lo enterró. En ese lugar plantó una bella flor y empezó a diseñar su realidad liberada de esa maldición. (Es un acto psicomágico, donde nos liberamos de esos códigos que recibimos de nuestra familia)

Estos contratos pueden afectar a nuestros cuatro egos. Ejemplos de contratos intelectuales:

Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea bella y útil)

  • “Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia” (En árboles donde el artista es considerado como un muerto de hambre, que en realidad no sabe hacer nada)
  • “En esta casa se habla cristiano” (No me salgas con querer estudiar lenguas… sólo hay que hablar una lengua: la materna)
  • “Eres torpe como tu madre” (Una profecía que actúa como una maldición que acaba cumpliéndose)
  • “En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado” (Señal de que el árbol se ha estancado…)
  • “Un hijo nunca debe superar a un padre” (Una locura absoluta que se conecta con la neurosis de fracaso)

Los contratos intelectuales son como las “ideas irracionales” que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva), en el sentido que la familia configura un esquema de creencias tóxicas que nosotros adoptamos por lealtad a ella y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

  • Si no tienes lo que necesitas, te mueres. (Si mi novio me deja, me muero”)
    La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes alimento, te mueres, pero si deseas a tu novio y no lo tienes, sigues viviendo…
  • Esto es horrible (Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones)
    Se juzga en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno. Hay hechos que nos causan más o menos dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a 10 y en el 10 ponemos la muerte de un ser querido, ¿cómo valoraremos cancelar una vacaciones?
  • No lo soporto (No soporto la soledad)
    Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes cada vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación amorosa, la soledad está prohibida por el árbol, porque es acercarse a la muerte.
  • Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos. Los acontecimientos no son una confluencia de factores, nada tiene una única causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con tres elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para evitar en lo posible repetir el mismo error en el futuro.

Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan.

Ejemplos de contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles…

  1. “No crezcas” (Si se hace mayor un día abandonará a sus padres. Esta orden lo mantendrá con una edad emocional de 10 años para el resto de su vida)
  2. “Aquí somos del Madrid” (Desde el primer mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el fútbol o no es madridista, será considerado un traidor o un enfermo)
  3. “No seas tonto y no te hagas novia” (Quédate con la madre…ella no te defraudará)
  4. La pareja es para toda la vida. (Nadie se ha divorciado jamás, en nuestra familia todos somos muy católicos)
    Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Ejemplos de contratos libidinales:

Aquí están todas las inhibiciones creativas y sexuales.

  1. “El teatro, la pintura, la música, son una pérdida de tiempo” (Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…)
  2. “Esta relación no te conviene” (Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?)
  3. “Te casarás a los 25 años y a los 26 llegará la única hija”
    Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros
  4. “La mujer que expresa deseo sexual es una fulana” (Si el sexo de la mujer es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe gozar con su energía libidinal y a la postre de la creación y de la vida). La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol, también son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos sentimos culpables y merecedores de castigos si “nos salimos del tiesto”.

Ejemplos de contratos materiales-corporales-económicos:

Las inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, del miedo y de la culpabilidad…

  1. “Eres idéntico a tu abuelo” (Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo)
  2. “No toques los botones que los romperás” (Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio)
  3. “El dinero es el pecado” (Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará mucha culpabilidad ganarlo)
  4. “El que arriesga pierde”, “Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Más vale malo conocido que bueno por conocer”… (Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan).

Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también a una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): “Si te divorcias, te mirarán mal”, “si te haces artista, vivirás en la pobreza”.

Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.

“No hay alivio mas grande que comenzar a ser lo que en realidad somos.

Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios.

-Alejandro Jodorowsky-

compartida  por  nuestra estimada Alicia Petkiewicz Brooks

TEMOR A LA MONTAÑA 2da parte

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Recién me he dado cuenta entre mis muchos darme cuentas que no me muevo a donde no quiero ir,  y que definitivamente a dónde si quiero voy sin pensarlo mucho, dueña de mi voluntad y de mi hacer, que es lo que enriquece la vida misma. Hacer, vivir, experimentar, cada paso dado ha servido  para ponerme  donde estoy ahora.

Me preguntaron: “¿te gusta donde estás ahora?”

A lo que respondí: “SI” y sé que voy por otras cosas con las que ya estamos trabajando, atrás quedaron las excusas, ya no valen ya no son necesarias. Me doy permiso de hacer lo que quiero hacer en el momento que quiero, quiero ver tele, veo tele, quiero descansar, descanso, quiero una nieve, me como una nieve.

Soy  mujer en toda la extensión de la palabra, orgullosa de mis raíces  y de lo que todo ello representa, me  ha costado  cambiar algunas creencias las  otras  siguen en el intento y algunas pocas fueron erradicadas  al paso de mis experiencias. Me sigo equivocando porque lo sigo intentando.

Muchas veces nos quedamos  en  algún sitio por lealtad  a alguien o algo, al decir esto es el legado que tomamos de nuestros ancestros de forma natural,  dejamos de lado  nuestras prioridades  o lo que hace tiempo lo fueron, y de repente  algo pasa, una chispa, el andar por cierta calle  te pone  el panorama en claro  y  te  invita  a pasar  mas allá del pórtico. Sin duda me siento como haciendo malabares y es divertido, porque a veces se me caen todas las  bolas mas  agradezco  que  aun  hay capacidad de levantarlas una por una y volver a practicar.

De repente me doy cuenta que estoy en la montaña sin miedo, sin rebeldía, estoy yo y mi fuego interno que me dice “ve no te detengas” y eso me hace feliz….No ha sido fácil hasta ahora, ha implicado sacrificar actividades y personas que me gustan pero ha valido la pena, también hay otras emociones como la frustración  las cuales trato de ver desde  otro ángulo,  desde mi necesidad detrás de ello.

   Desde  niños  hemos  venido desarrollando  necesidades  por cubrir,  de  afecto, de atención, de contacto, de  sentirnos  tomados  en cuenta, de seguridad, de  expresión, de llegar a ser, etc.,  a según como  nos desarrollamos. Al  crecer  me dado cuenta que  muchos de los que me quieren  han cubierto  esas necesidades  y también me han enseñado a cubrirlas por mi misma. Dicen por ahí que “nadie necesita a nadie”,  pero yo sigo creyendo  lo contrario (me quedo con esa creencia)  desde que nacemos estamos en contacto con otros humanos, padres, tíos, vecinos, compañeros, parejas, amistades y todos  ellos  y ellas han contribuido  para encontrar el sentido de mi vida y mas  mejor el propósito de ella de hecho desde muy joven. Cada experiencia me  ha acercado más y más  y también  cada decisión tomada  a veces me alejó  y también me ha mantenido.

Tengo mucho que aprender hoy, como escribir  con metáforas usando personajes  que  puedan  compartirte  esto que se siente,  siempre he pensado que la mejor manera de llegarles a mis hijos  es con el relato de historias de terceros  muchas  veces  inventadas por mi, jaja, pero funciona, a veces. Me falta aprender mas pero como dijo Sigmund Freud, hoy te puedo hablar de una parte de lo que sé.

A veces,  me encanta esa frase “a veces” y “a veces muchas veces”

Tengo claro que al conocer los motivos que me alientan a hacer lo que  estoy haciendo el universo  es confabulador como dice Paulo (Coelho) es que ya lo trato así como de tu, por eso le llamo por su primer nombre. Porque  eso  hacemos con los que convivimos,  y a veces convivimos mucho con  los autores  de los libros que nos leemos y que nos cuentan una historia  y esa historia  representa  algo importante  en uno.

Si tu eres mujer u hombre,   solo quiero decirte  que  mirarte  al espejo  no significa “vanidad” que autoestima no es amar  lo que está afuera,  si no todo lo que representa tu cuerpo, es  mirarte hacia dentro y descubrir lo hermosa que eres, si no me crees, busca una foto de tu infancia y mírate,  mírate  ese  cabello despeinado, (porque las mejores fotos, son esas donde no posas y muestran tu yo natural)  esa  mirada picara, esa sonrisa traviesa  de quien se sabe  que  hace las cosas por  el simple hecho de que le producen  una sensación de a gusto. Eso  hacen los niños, juegan a lo que les gusta y mantiene interesados. Si logras ver esto te darás cuenta de que no dependes  de nadie más que de ti misma(o)  y de tus elecciones,  también te darás cuenta que necesitas cómplices por más fuerte e incansable que seas, las personas  nos nutrimos mutuamente.

La tarea: 

¿Qué  me motiva?

Amor, disfrutar, descanso, fortuna,  viajar, etc.

¿Qué quiero lograr con mí hacer?

Subsistir –  Anhelos materiales.

Metas  Fijas – Disfrutar mi andar y lo que hago, lo demás se da.

Vida  Social – Por que disfruto compartir y convivir, enriquece mucho mi vida.

Trascender – Contribuir  de alguna  manera  en mi entorno

Inevitables auto  justificaciones  que pudieran detener mi voluntad

“Porque no quiero” y como si quiero,  pues  no hay excusas que  valgan.

.

Mis letras de hoy las dedico con mucho amor a todas las personas de mi comunidad (cualquiera que sea) qué de una u otra forma han contribuido en mi vida, a las  charlas de sobre mesa de horas enteras  contando tonterías, riendo, llorando, compartiendo las cosas de la vida, el trabajo, la familia y el amor, hacer un circulo de apuntalamiento a veces para uno y a veces para otros. Y para toda esa energía que vibra.

Con amor

Laura Cevada

22-3-2016