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El divorcio y los hijos

 

 

Tal vez el divorcio no es el problema,  tal vez  el problema  sean  los motivos por los que nos divorciamos, tal vez  es la manera en la que nos divorciamos.

El alto indice  de divorcios  nos indica que algo no  está funcionando como en antaño, muchos dicen que  es la falta de tolerancia, la falta de sacrificio, la falta de honestidad y compromiso, el rehuirle a los problemas.

Reflexionando…los casamientos se siguen dando, no a la misma  edad  de antes, ahora se casan a los  30, se supone que mas maduros,  con mas mundo  en su vida,  con algunos sueños ya realizados y palomeados, se supone que con la disposición de hacer una vida juntos y la realización de  los sueños  al menos en la andanza  juntos  conservando cada  uno su esencia, mas ahora,  se supone  que compartiendo pareceres.

ENTONCES la pregunta  no es, “ por qué se divorcian”,  la pregunta sigue siendo…¿con quién te estás casando?

Primer mito….Me caso con él/ella, no con su familia…discúlpame pero si te casas  con él/ella  estás  formando parte de u vida  y en su vida  está su familia de origen, dónde a veces  hay establecidos limites  sanos que los cónyuges  saben establecer desde  su vida de solteros, sin embargo  muchas veces  el cordón que los une  a su familia  es de fuerte arraigo, conoce a su familia  y conocerás  parte de las creencias  y hábitos de tu pareja, no siempre  es así  mas a larga puede pasar.

Segundo mito….Me caso  con ella  porque me gusta para madre/padre de mis  hijos y formar una familia….bueno que bien,  la pregunta aquí es ¿Se divierten juntos, tienen  intereses  en común,  pueden pasar largas horas  en silencio  y /o charlando  manteniendo el mutuo interés el uno en el otro?  ¿ACEPTAS que hay diferencias  y lo que es mejor, te gustan esas  diferencias  ya que  puedes  verte en ellas?

Tercer mito….cuando nos casemos  lo o la  amoldo a mi  forma…estoy convencida  que las personas  si cambiamos,  con la madurez que nos da  el sobrepasar  situaciones  o experiencias  dolorosas o de conflicto, vamos  viendo la vida de  diferente forma, por tanto si cambiamos,  mas cambiamos  por nosotros  y en crecimiento de  nosotros mismos, muchas veces  logramos  captar  que  adaptarnos a ciertos patrones  para que nuestro matrimonio funcione mejor es decisión de cada integrante de la pareja,  mas no es la pareja  la que nos va  amoldar, educar, corregir. La pareja es una fuente de inspiración para ser mejor, todo eso provoca el amor, no por obligación  si no por la mirada  mutua, ambos  se convierten en maestros de ambos.

Cuarto mito….No importa que pase, siempre juntos….Tener  este propósito nos da un 50% de probabilidades. Las parejas  se van  construyendo y consolidando al paso de los años,  ambos son soporte el uno del otro, apoyo , a veces  él  a veces ella, la fuente  de amor y comunión que emanan ambos  es el manantial de  su hogar  y  el alimento  para  hijos  seguros y fuertes de espíritu.

Quinto mito….mejor calidad que cantidad….La calidad  va incluida desde que decidieron  ser pareja, dar lo mejor el uno del otro por voluntad propia,  aprovechar los momentos y los tiempos de la mejor manera posible. Creo que la conexión que se da  entre ambos  es  un intercambio de coincidencias, de memorias guardadas significativas  que  la pareja le da mas sentido y  sin saber porque, es con quien quieres  compartir, el amor  nace así  de forma natural y espontanea,  mas con él o con ella  que con otras personas, como si algo mas dentro tuyo hubiera  dicho, “de aquí soy” por todo esos  efectos que se producen al  compartir con la pareja. La cantidad  no se refiere  a dependencias mas  bien se trata de que  si ambos quieren  podrán encontrar  los  tiempos  perfectos para  estar  y ser uno en dos y  dos en uno.

La gran mayoría cuando decidimos unir nuestra vida  a otra persona  no pensamos,” me querré  divorciar  en unos años”, en realidad  estamos construyendo una estabilidad con un complice, un mar donde  nuestro barco  ha  tirado el ancla, muchos dicen  que por los beneficios que  recibimos de  esta unión, es cierto, lleva muchas ventajas vivir  con un roomy un montón de aventuras y reírnos cuando  hay que reir,  y llorar  cuando hay que llorar, el recreo es mas enriquecedor cuando tienes un socio  con  quien compartir el lonche y el refresco, es asi como esa   voz  interior  nos habla, como un susurro, como cuando eras  niño  y te  decía “va, dale!!”

Tal  vez  en tu caso como en el mío  en algún punto el proyecto  se nos fue de las manos, tomamos rumbos  diferentes, nuestro barco perdió la brújula, que se yo,  mil y mil motivos, cada matrimonio es diferente,  mas este matrimonio fue tu elección  y  fue  con quien decidiste  tener  hijos.

Hijos,  regalo o producto de la unión de dos personas que se aman  y se funden,  que  dan perpetuidad  a su amor.

Perpetuidad,   ¿qué pasa con ella?  ¿Qué estamos  dejando en nuestros hijos? Luchas encarnizadas  por su custodia, como si el amor  se pudiera limitar y condicionar  a espacio y tiempo. Por su manutención, dinero, dinero, dinero y el no es justo, el/ella se quedó con todo y yo sin nada,  cuando nacen nuestros hijos  queremos darles lo mejor y esto a veces no se logra  juntos,  de todas  formas  este deseo  no se agota con el divorcio, os si?

Tomar a los  hijos  como artillería  o  como objeto de negociación  para  conseguir  la pensión,   nuestros  hijos  no obtienen  el empleo de  cobradores  ni  de negociadores,  quienes se casaron  fueron  dos adultos en pleno  uso de sus facultades,  los  hijos  a la vez que tu,  viven un duelo, una perdida,  que  están tratando de sobre llevar.

¿Cómo la están llevando tus hijos?

¿Están de intermediarios, mensajeros o funjiendo como cuidadores de mamá, juzgadores de papá; o viceversa?

Liberar a nuestros de roles o atribuciones que no le tocan  y  dejarlos amar a su padre  o madre ausente es lo mejor  que podemos  rescatar  del divorcio y el fraccionado de la familia  que antes  conformaban sus integrantes.

Con amor  a nuestros hijos, por amor a ellos  y a nosotros mismos, lograr los acuerdos  necesarios  aunque  los motivos sean  irreconciliables, el dialogo nos  lleva  a negociar  y la negociación logra la paz.

“El odio es un callejón que no tiene salida. HAY solo una, por donde entraste saldrás, sales de ahí por no estar cómodo y querer ser libre.”

bendiciones muchas

 

Laura Cevada

 

 

¿Con quien van los hijos despues del divorcio?

La pregunta de dónde deben ir los hijos después del divorcio es muy fácil de solucionar: los hijos tienen que ir con aquél de los padres que en los hijos respete más a la otra parte (al padre o a la madre). En la mayoría de los casos es más el padre quien respeta a la madre en los hijos, que no la mujer al hombre. Es una experiencia mía (H. sonríe), pero la mujer puede merecerse el tener a los hijos … aprendiendo a valorar las cualidades de su ex marido en ellos. De lo contrario, lo daña, queriendo y valorando tan sólo una mitad de ellos.

Pregunta:hijoa

Klaus: ¿En qué se nota cuál de los padres respeta más al otro en los hijos?

Bert Hellinger: Lo ves en seguida, y también ellos mismos lo saben en seguida. Si haces la pregunta, sólo tienes que mirar a los padres, y en seguida sabes quién es.

Klaus: ¿Pero podría ser igual alguna vez?

Bert Hellinger: ¡Con esta pregunta te opones!  Si es igual, no hay divorcio.

Ludwig: ¿Son equivalentes las dos frases: “Debe tener los hijos aquél que más respete al otro cónyuge en los hijos” y “El que abandona la relación, no debería recibir a los hijos de premio” ?

Bert Hellinger: De esta forma tan extrema no quisiera firmarlo. Pero muchas veces se pasan los límites, cuando uno engaña al otro y después encima le quita los hijos. Por regla general, es también aquél que no respeta al otro. Sin embargo, son diferentes puntos de vista, y hay un montón de excepciones. Por lo tanto, es importante fijarse detenidamente; esa gran diversidad no puede recogerse en dos frases.

Los padres también deciden con quién van los hijos, y si ellos se vuelven a casar. Si por ejemplo un hombre, que está divorciado y tiene los hijos consigo, quiere volver a casarse y pregunta a los hijos si debe hacerlo, el caso es grave. No es, en absoluto, asunto de los hijos. El lo hace, y los hijos tienen que aceptarlo. En un asunto así, no se les debe preguntar a los hijos. Pero tampoco tienen la obligación de querer a las posteriores parejas de los padres.

Petra: Pero los tribunales sí que lo preguntan.

Bert Hellinger: Lo sé, pero no importa. Yo aquí hablo de psicología. Si los padres arreglan el asunto entre ellos, a los hijos se les ahorra el tener que decidirse entre los padres.

Muchas veces existe también la idea de si la custodia de los hijos se adjudica a uno, éste los tiene y, al mismo tiempo, se los quita al otro. No puede hacerlo. Esa madre o ese padre sólo tiene a los hijos viviendo en su casa. Pero no puede quitárselos al otro. Los hijos siempre son de ambos padres, y hay que negociar de manera que los hijos sepan que ambos padres seguirán siendo padres para ellos, aunque ya no sean pareja.

Cuando alguien gana un pleito por un niño, todos pierden. Por ejemplo, cuando una madre ha abandonado a su marido, se ha llevado con ella al hijo en común y le prohíbe a éste el contacto con su padre.

El niño quiere a ambos padres por igual. Por esa razón el resultado debe ser que el niño pueda amar a ambos padres y que el miembro de la pareja que decida o deba irse pueda dejar al niño con el otro miembro de la pareja con amor.

La separación 

No siempre a un niño le resulta fácil renunciar a los deseos profundos que como niño tuvo en relación con su madre. Muchos tienen la fantasía que la madre es todo.  Ellos esperan todo de ella. Mientras lo sigan haciendo seguirán siendo niños. La persona adulta sabe que la madre podía haber hecho mucho más. Pero es suficiente con lo que ella hizo. Si algo falta, la persona podrá obtenerlo en algún otro lugar. Entonces la madre podrá tener su paz.

Forma parte de la separación de los padres que el niño les diga: “Gracias. Yo recibí mucho de ustedes y eso es suficiente. El resto lo haré yo mismo. Y ahora los dejo en paz. Ustedes ya hicieron su trabajo, ahora yo haré el mío. Yo traspaso lo que ustedes me regalaron”. En ese momento los padres tendrán su paz y el niño tendrá la suya. Ellos están separados y sin embargo se tienen unos a otros. Los padres conservan al hijo y el hijo conserva a sus padres. Y no obstante ellos están separados.

Cuando, por el contrario, se hacen reproches el niño dice: “Me falta algo, ustedes todavía me deben algo”. En ese instante el niño mira a los padres en lugar de mirar la vida. De esa manera será incapaz de actuar. En tanto que alguien les haga un reproche a sus padres y todavía espere algo de ellos no podrá tomar aquello que sus padres sí le dieron. Si él lo tomase podría ver: es tanto lo que me dieron que no hay espacio para ningún reclamo más. Estas expectativas sobre los padres impiden la acción.

TOMADO De los Entrenamientos Intensivos Internacionales de Bert Hellinger

20/06/2016