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Superación personal y la competencia

Muchas veces nos preguntamos ¿Qué puedo  hacer para lograr mis metas? Nos  saboteamos el camino pensando que la competencia es con los demás generando así malos rollos e incluso pensar que  gente hace trampa, para ser ellos los que lleguen más lejos. La clave es la competencia, pero contigo mismo, no hay trampa posible y no puedes hacer nada más que mejorar, lo quieras o no. Además esa mejora será real.

4 claves para coger el hábito de superación, aumentando tu eficiencia y tus habilidades.

  1. No importa el punto de partida, el terreno es el que es, adáptate

    No dejarse vencer por una situación adversa, todo es susceptible de mejora. La situación actual es la que es, y eso no lo puedes cambiar, pero si puedes cambiar de actitud y mejorar tu presente.

    Posiciónate la línea  de salida y cualquier situación es mejorable.

  2. Todo es posible

    Hacernos a la idea, de que sea cual sea tú situación presente puedes llegar a donde te propongas si te mejoras a ti mismo(a) cada día.

    Hay muchos testimonios de personas  que lo han logrado,  ¿Por qué tu y  yo no habríamos de lograrlo?

              Si lo puedes soñar lo puedes lograr (Walt Disney)

  1. Olvídate de competir contra los demás, compite contigo mismo(a)

    Deja a un lado las competencias tóxicas contra los demás. Y comienza a competir contigo mismo (a). Cada día es una nueva oportunidad de mejorar nuestras marcas personales.

    Esto te hará avanzar inevitablemente y te transformará en una persona altamente eficaz, lo que incidirá en los resultados de tu vida personal y de tus negocios.

  2. Sal de tu zona de confort, haciendo un poco más cada día

    Procura dejar un poco la zona cómoda y hacer un pequeño esfuerzo más cada día, esto provocará que tus avances sean mucho más rápidos.

    Romper los viejos hábitos y las viejas costumbres, innovar es lo de hoy y te permitirá  avanzar y adquirir otros nuevos caminos que te harán llegar a tu objetivo sin mucho esfuerzo.

Relación enfermedad física & emocional

    Cuando nos enfermamos, normalmente buscamos un remedio rápido y eficaz para sentirnos mejor, pero casi nunca nos ponemos a pensar en el verdadero origen de esta enfermedad. Por ejemplo, si nos da gripe, normalmente lo asociamos con algo externo, alergia, nos resfiramos porque nos mojamos,  el clima frío, la exposición  a los  cambios de temperatura. Desde luego estos factores pueden ayudar a que nos enfermemos, pero no siempre que nos mojamos o convivimos con una persona con gripa nos enfermamos, así que debe de haber otro factor, así que debemos considerar que puede existir el factor emocional.

    Cada vez son más las investigaciones que comprueban lo establecido por el Dr. Bach: las emociones tienen un efecto profundo en nuestra salud. No solo afectan al sistema inmunológico, sino que crean predisposiciones a muchas enfermedades. Prácticamente a cada enfermedad se le ha asociado una emoción negativa. Nuestro cuerpo habla  de una manera tan  específica, pero no lo escuchamos.

     Por ejemplo, emociones como el odio, la envidia y el resentimiento están relacionados con enfermedades como el cáncer y la diabetes. Las enfermedades de la piel se relacionan con la falta de autoestima. Siempre que hay cambios en el estilo de vida hay tensión emocional, lo cual debilita el sistema inmunológico, que a su vez propicia el desarrollo de enfermedades.

     Es allí donde las flores de Bach sirven para resolver el problema emocional y llegar a  la causa emocional de la enfermedad física. Mientras algunas terapias pueden simplemente aliviar los síntomas, las flores de Bach resuelven su verdadero origen. El tratamiento con las  flores  va  de la mano  con el tratamiento  a nivel físico, lo escencial es  llegar al motivo emocional y  erradicar el detonante para que no exista nuevamente  la manifestación de enenfermedad.

    Una vez que entendemos que las enfermedades tienen su origen en las emociones, podemos analizarnos a nosotros mismos hasta encontrar cuales fueron las emociones que provocaron la enfermedad. Por ejemplo, si tenemos gripe, podemos recorrer las emociones y experiencias del pasado que nos han llevado a esta enfermedad. Puede ser una simple tensión emocional pasajera, por aspectos familiares, escolares, o de trabajo, pero lo suficientemente poderosa como para debilitarnos lo suficiente para que la enfermedad física se presente. Una vez que tomamos conciencia de ello, es más fácil y rápido superar la enfermedad.

     De esta forma, podemos entender a las enfermedades no como castigos o errores, sino como oportunidades para superarnos emocionalmente. Lo más deseable es que continuamente nos analicemos para conocernos a nosotros mismos, superando así nuestras limitaciones y alzando una mejoría personal. Pero si no nos autoanalizamos, entonces aparece la enfermedad, como si nuestro yo interno nos dijera: “¡Oye, me estás descuidando!”

   Escucha a tu cuerpo !