Una simple pregunta

ALGO QUE LEÍ

 

Es verano y estamos sentados en su despacho. Le pregunto: ¿por qué se hizo rabino?
-Número uno, siempre me gusta la gente.
Número dos, me encanta la ternura.
Número tres, tengo paciencia.
Número cuatro, me encanta enseñar.
Número cinco, estoy convencido de mi fe.
Número seis, me conecta con el pasado.
Número siete y último, me permite llevar el mensaje de nuestra tradición: vivir el bien, hacer el bien y ser bendecido.
-No te he oído mencionar a Dios en nada de lo que has dicho.
Me sonríe.
-Dios ya estaba ahí antes del numero uno.

(Extraído del libro “Ten un poco de Fe” de Mitch Albom)


¿Qué estoy  haciendo aquí? ¿A dónde voy? ¿Qué propósito lleva mi vida?   En algún momento de nuestro andar  nos preguntamos ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo? Y ¿Cuándo y dónde?  ¿Voy bien o voy errando? 

   En lo personal  pienso que,  no vamos  errando, vamos  viviendo la experiencia.  Para que sucedan las experiencias   maravillosas hay que vivir  todo  tipo experiencias  y consecuencias,  aun  y éstas  sean dolorosas  a fin de cuentas son las  que  más aprendizaje  nos  dejan,  no quiero decir  que nos  la pasemos  sufriendo  por la vida, pero estamos  de acuerdo que el  sendero del  disfrute nos deja  de aprendizaje  querer permanecer  mientras  que el del dolor  nos motiva  a  emigrar. 

    Escucho a  muchos  decir  que para atrás  ni para  agarrar  vuelo,  yo creo  que  dar uno  o dos pasitos  para atrás  nos  llevan  a reflexionar,  ¿Qué hicé y como lo puedo  mejorar?
 Nada es casualidad  y todo lleva  una  buena razón de ser, aquello  que ayer  nos  parecía injusto  hoy cobra sentido,  con esfuerzo y dedicación  logramos  nuestros anhelos,  y  no todo camino  va  pavimentado, sorteamos  piedras,  charcos, valles  y bajadas, nada es  suerte todo es resultado
de  nuestro esfuerzo  y actitud.

   Los optimistas  y pesimistas mueren  todos algún día, la diferencia  estriba  en la forma de reaccionar  y vivir la  vida.

   Si  volteas  a tu sendero recorrido  te darás cuenta  si este  va dejando buen sabor,  agradecer  los avances y  aplicar  un “darme cuenta”  que quiero mejorar.

   La consigna es  entonces será:   Pasar  por la vida viviendo.

por Laura Cevada 10/07/2012

 

 

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